Ciudad de México (25 noviembre 2009).- "Yo no sé quién soy", sentencia Rafael Cadenas.
"Ningún ser humano cabe en una definición. Señalar todos sus rasgos es asunto verbal y él es una realidad transverbal".
Así se presenta quien el sábado recibirá en Guadalajara el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2009, otorgado anteriormente a escritores como António Lobo Antunes, Fernando del Paso, Juan Goytisolo, Rubem Fonseca y Juan José Arreola.
Dicen que a través de sus miedos se define un hombre, pero, cauto, Cadenas tampoco se desnuda al confesarlos: "Decirlos es mostrar las barajas y, sobre todo en este momento, eso no es prudente", señala.
En un acercamiento con REFORMA, vía correo electrónico, el poeta y ensayista venezolano de 79 años prefiere ahondar en el hombre de calle que es, protagonista de una rutina de vida "nada espectacular".
Cuenta que se acuesta muy tarde. Se levanta a las siete u ocho de la mañana para después desayunar "frugalmente": pan, aceite de oliva, requesón sin grasa, una fruta. Luego ve un programa de opinión en la TV, va en busca del periódico y al supermercado, para comprar lo que haga falta en casa. Regresa y lee.
"Almuerzo a las dos o tres, salgo si tengo que hacer algo en la ciudad, y al regresar en la noche, como algo ligero, veo televisión, leo o escribo.
"Como ves, no hay nada espectacular, salvo el hecho de que vivo en un planeta que depende de una estrella y un satélite, cuerpos celestes que giran en un universo que tiene millones de galaxias".
Cadenas, nacido en 1930 en Barquisimeto, Venezuela, reconocido como uno de los escritores vivos más importantes de su país, ha reconocido ser un lector poco asiduo a la narrativa, lo cual se debe a que en ella no hay lugar para los silencios, las sugerencias, que es lo que precisamente busca en los poemas.
Pero ¿qué es el silencio?
"El silencio es nuestro fondo último", contesta. "El gran silencio, el silencio en que no hay pensamiento, es muy raro. Lo confundimos con el callar, que es otro estado en que seguimos pensando sin verbalizar".
Y la poesía, ¿para qué sirve?
"Más bien, a la poesía se le sirve, si hay suerte; y siempre, a través de la historia, en todas las culturas, se ha escrito poesía, lo cual revela que en los seres humanos hay una necesidad profunda de expresarse a través de ella.
"A veces no hay suerte y el poema no se logra. Mis carpetas están llenas de los que no pasan el examen ni consigo rescatarlos".
Cadenas, ganador de premios como el San Juan de la Cruz y el Juan Antonio Pérez Bonalde, ha logrado "rescatar" demasiados poemas, publicados en libros como Cuadernos del Destierro, Falsas Maniobras, Intemperie, Amante y Gestiones.
Una selección de ellos se compila en Selected Poems, primera antología bilingüe español-inglés que se publica del autor.
Dicho volumen, editado por Bid & Co., que también reúne ensayos y declaraciones, será presentado en Guadalajara el domingo 29 por el propio poeta, miembro estelar de la delegación de Venezuela que participa en la FIL, a través de la Cámara Venezolana del Libro.
En coincidencia con la feria, también se realiza el lanzamiento de la web oficial de Cadenas (www.rafaelcadenas.org/rc.htm). Posteriomente, el autor vendrá al DF para ofrecer una lectura poética.
Los cuatro Cadenas
La vida de Rafael Cadenas podría dividirse en cuatro grandes etapas.
"Viví hasta los veinte años en la ciudad donde nací (Barquisimeto); esta sería la primera estación", cuenta el poeta. "La segunda es la de mi exilio en Trinidad, entonces colonia británica, a donde me expulsó una dictadura militar (encabezada por Marcos Pérez) por defender la Universidad Central de Venezuela.
"La tercera sería la de mi regreso, los estudios en la Escuela de Letras de la misma universidad, hoy de nuevo amenazada por el actual régimen, también militar y, posteriormente, mi ingreso a su personal docente".
Ahora es un hombre jubilado, que es como transcurre la cuarta gran etapa de su vida.